El Instituto del Antropoceno ha colaborado con
Lawrence Forsley, investigador principal adjunto del programa de la NASA
proyecto de fusión por confinamiento en red, con sede en el Centro de Investigación Glenn de la NASA. Su trabajo y el de otros investigadores han sido ahora destacados en
IEEE Spectrum, “El nuevo atajo de la NASA hacia la energía de fusión: la fusión por confinamiento en red elimina la necesidad de imanes gigantes y láseres potentes”.”
En el artículo, Larry y sus coautores
Bayarbadrakh Baramsai,
Theresa Benyo, y
Bruce Steinetz explica cómo la NASA ha impulsado tradicionalmente los viajes al espacio profundo, incluyendo
células fotovoltaicas,
pilas de combustible, y
generadores termoeléctricos radioisótopos (RTG). Ahora, la NASA está centrando su atención en
fusión por confinamiento en red (LCF), una fusión en la que el hidrógeno queda ligado a una red metálica, lo que favorece la fusión de núcleos con carga positiva. Estos investigadores no están solos en su labor. Investigadores de
Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, con financiación de
Investigación de Google, logrado
resultados positivos con una configuración de fusión similar con apantallamiento de electrones.
Los autores y otros científicos e ingenieros de
Centro de Investigación Glenn de la NASA Están investigando si este enfoque puede proporcionar la energía suficiente para hacer funcionar sondas robóticas en la superficie de Marte, por ejemplo. La buena noticia es que la LCF eliminaría la necesidad de utilizar materiales fisionables, como el uranio enriquecido. Además, el proceso sería más económico, más compacto y más seguro que otras formas de aprovechar la energía nuclear.
Lo más prometedor: a medida que la tecnología LCF madure, también podría encontrar aplicaciones aquí en la Tierra. Imaginemos que la tecnología LCF alimentara pequeñas centrales eléctricas para edificios concretos, lo que reduciría la dependencia de los combustibles fósiles y aumentaría la resiliencia de la red eléctrica. Estos investigadores están logrando avances significativos en la creación de una nueva forma de generar energía nuclear limpia, tanto para misiones espaciales como para la población de la Tierra.
Enhorabuena a Larry Forsley y al resto de personas que están logrando avances decisivos en el ámbito de la LCF. Ya es hora de que estos nuevos avances reciban el apoyo que se merecen.